Buscando oro en Las Médulas

Siento deciros que no tuve suerte, no he encontrado oro… se ve que los romanos ya lo agotaron en su día y no nos dejaron nada para nosotros. Lo que sí encontré fue una paisaje fantástico y muy bello, digno de ver, aunque muchos otros no opinen lo mismo a mí me ha tenido su encanto. Las Médulas, antigua explotación minera de oro romano, y considerada como la mayor a cielo abierto de todo el imperio romano, ya debía de haber oro aquí, más que en el lejano oeste para que los romanos se pararan tanto tiempo aquí. Como resultado del abandono de estas minas ha surgido un paisaje formado por varios senderos que se pueden recorrer para observar el entorno.

Todas las rutas se muestran en la siguiente imagen. Consta de 5 senderos, de distinta distancia y dificultad y cada una con varios puntos de interés. Existen caminos que van uniendo las distintas rutas y que sirven como atajos para ir a los puntos más importantes de las mismas.

  • Ruta perimetral: La más larga de todas. Los puntos de interés son el mirador de Pedrices, el mirador de Orellán y la Galería de Orellán.
  • Ruta de las Valiñas: La más recomendada de todas. Nos lleva por los pies de las montañas. Los puntos de interés son La Cuevona y La Encantada. 
  • Ruta de Reirigo: La más difícil de todas y no apta para todo el mundo. Es un camino muy estrecho, con grandes cuestas y bajadas, que transcurre pegada a acantilado en el que el terreno del camino no es demasiado firme, puede ser incluso hasta peligrosa para ir solo. El punto de interés es el mirador del Pico Reirigo.
  • Ruta de los Conventos: Nada que opinar, no la he hecho porque no tiene nada especial que ver.
  • Ruta del Lago Sumido: Aparentemente por el nombre es una ruta apetecible, además de corta. Pero muy lejos de lo que se espera encontrar uno. El primer lago ni se ve, el segundo está cubierto de un agua sucia y el tercero, no tiene nada. Para mí una pérdida de tiempo a menos que te sobre, no tengas nada que hacer y tengas muchas ganas de ir.

Al inicio de las rutas, en la entrada al pueblo, está el aula arqueológica, un museo donde se narra la historia de las minas.

Mi recomendación es la ruta de las Valiñas, para mí es la más bonita con diferencia, e ir al mirador y galería de Orellán, a los cuales se puede llegar en coche.

Lo que yo he hecho es andar todas las rutas, excepto la de los Conventos, acortando por lo atajos que existen entre las mimas. Aproximadamente han sido un total de unos 13-14 kilómetros más o menos. Si quieres conocer mi ruta sigue leyendo.

Comienzo siguiendo la ruta Perimetral. Va en ascenso hasta llegar al mirador de Las Pedrices donde tenemos unas buenas vistas del pueblo y de las minas.

Continuando la ruta perimetral, sigo subiendo hasta que encuentro un ascenso, que se supone que es un atajo, a mano izquierda para alcanzar la ruta Reirigo. Esta es con diferencia la más dura de todas, el ascenso es muy grande por un camino estrecho en la montaña. Al final del ascenso llego al mirador del Pico Reirigo y continúo el camino hasta que vuelve a salir a la ruta Perimetral. En las fotos se puede apreciar la bella dificultad del camino y sus vistas.

Una vez de nuevo en la ruta Perimetral, la sigo bajando hasta llegar al mirador de Orellán (la primera imagen se corresponde a las vistas desde este mirador). En este punto se encuentra la entrada para la galería de Orellán, uno de los puntos mágicos de la visita (3 euros). Se accede por una galería subterránea hasta un pequeño balcón con unas magníficas vistas.

Vuelvo a la ruta Perimetral y ando unos metros de nuevo sobre mis pasos previos para tomar el atajo que me lleva a la ruta de las Valiñas. Este atajo es muy bonito ya que se baja por un camino por el medio del bosque con gran encanto.

Una vez en la ruta de las Valiñas, la más bonita de todas, podemos ver la fuente de La Tía Viviana, La Cuevona, una gran abertura en la pared de la montaña, y finalmente La Encantada, una pequeña oquedad en la pared que tiene salida hacia la superficie de la montaña y otras fantásticas vistas.

Finalmente, el camino al Lago Sumido, la cual, como ya he comentado, no vale la pena hacerla, aunque juzgar por vosotros mismos.

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