Córdoba

El mes de mayo sin duda es un gran momento para visitar Córdoba. Aunque está siempre bonita, en este mes donde el calor aún es aguantable (por lo general), es cuando más florecida y bella está, con su famoso festival de los patios. A continuación te comento algunos de los imprescindibles de Córdoba ciudad.
Sin lugar a duda, la estrella imprescindible que no puede faltar es la Mezquita. Se accede a través de las entradas de la parte norte, la de la torre, por el patio de los naranjos. La entrada al patio es gratis y puedes  visitarlos sin ningún problema. Puedes comprar la entrada por internet para ahorrarte la fila de la compra, pero la fila para entrar a la mezquita no te la quita nadie, aunque va muy rápido. Una vez dentro puedes recorrerla toda y no tienes límite de tiempo. Un paseo recomendable también es rodear  la mezquita por fuera, y apreciar sus enormes y dorados adornos.
El siguiente punto al que podemos ir es a la calle de Las Flores, callejuela muy famosa y estrecha en la que casi siempre hay multitud de gente. La foto más bonita es desde el final, ya que se visualiza la torre de la mezquita.
Por la parte baja de la Mezquita podemos atravesar el Arco del Triunfo para cruzar hacia el Puente Romano y llegar al otro extremo donde está la Torre de la Calahorra. Próximo al puente, por la orilla del río está un molino de agua que en el pasado suministraba electricidad al Alcázar, aún se puede apreciar entre la maleza aunque ya no esté en funcionamiento.
Otro imprescindible es el Alcázar de los Reyes. Conviene reservar la entrada con antelación porque, junto con la de la Mezquita, se suelen agotar rápidamente. De hecho, ese fin de semana nos encontramos con que las entradas estaban agotadas tanto por internet como en la taquilla. Ya casi asumíamos que no lo podríamos visitar, preguntamos a una guía que estaba allí fuera y nos dijo que tenía grupo para el día siguiente, nos cobró el doble, 10 € frente los 5 € de entrada libre, pero al menos teníamos entrada, y además guiada. Podría haber sido un timo, porque pagamos por adelantado y no tuvimos resguardo ni nada, solo fiarnos de que al día siguiente estuviera allí a la hora de entrada y pudiéramos entrar. Parece que es algo habitual que estas agencias se «reservan» entradas para después formar grupos y vender. Esta chica además era guía para los distintos puntos turísticos de la zona, entre ellos, los patios. La verdad es que valió la pena porque al ser visita guiada, te va contando la historia del mismo, y al final, tenemos todo el tiempo del mundo para estar por los jardines haciendo las fotos que queramos y disfrutando de los bonitos que son. El recorrido pasaba por los interiores y finalizaba en los jardines.
 Algo más alejado del centro, tenemos la Plaza de La Corredera. Es una de las pocas plazas de forma rectangular en Córdoba. Durante la inquisición era donde quemaban a la gente como acto de fe y ahora se ha convertido en zona donde tomar algo apaciblemente o comer y cenar. Cómo cambian los tiempos, afortunadamente.
En el mes de mayo, como comentamos, hay la fiesta de los patios, aunque no comentaré mucho aquí porque ya tiene su propia entrada dentro del blog sobre este mismo enlace.
Como en toda ciudad, lo ideal es callejear por el centro histórico. En este caso, visitar también el barrio judío, ir a la sinagoga, aunque suele estar muy lleno siempre, pero seguro que vale la pena, aunque nosotros no tuvimos paciencia para esperar la gran cola que había.
Respecto a la comida, recomendaciones son el flamenquín, consistente en trozos de jamón serrano enrollados en cintas de lomo de cerdo, rebozado en pan rallado y posteriormente frito en aceite vegetal. Típico también el salmorejo, pastel cordobés, rabo de toro, entre otros manjares.
Si vas con algo de tiempo, hacia las afueras puedes visitar otros pueblos bonitos como Iznájar, o incluso algo más lejos, ir a hacer el famoso Caminito del Rey, en la provincia de Málaga.

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