Mejor banco, la elección es dura

La competencia por ser el mejor banco del mundo es dura. Para ser sinceros, poner un banco casi en cualquier punto de Galicia, es tener garantizadas unas vistas espectaculares. Tenemos el banco más conocido internacionalmente, declarado como el mejor banco del mundo, en los acantilados de Loiba, en las Rías Altas.

Pero en las Rías Baixas también existen bancos con vistas espectaculares. Uno de los más conocidos, lo encontramos en el Mirador do Campo da Rata, en Redondela. Desde aquí, tenemos unas vistas espectaculares sobre la ría de Vigo, isla de San Simón, puente de Rande y las majestuosas Islas Cíes. Además, tiene la peculiaridad de tener escrito por detrás «Galicia its different«.

Banco Mirador

¿Cómo llegamos?

La llegada exacta al banco no es apta para todos los públicos. Podemos ir en coche indicando en el destino Mirador do Campo da Rata, en Redondela. Llegamos a un camino que no está asfaltado y por el cual ya no podremos seguir en coche. El resto del camino, unos 700 metros cuesta arriba por camino de tierra y piedras. En cuanto llegamos al mirador, para alcanzar el banco, tendremos que saltar entre rocas y rocas para poder sentarnos y disfrutar de las vistas.

Mirador Campo da Rata

Historia del banco

Inicialmente el banco apareció casi de un día para otro sin saber quién lo había puesto ahí. Sufrió varios actos vandálicos y quedó destruido. Pero, una vez más, volvió a resurgir el banco, y esta vez se supo que había sido José Francisco Peixoto, un joven vecino de la parroquia de Trasmañó. La verdad, es que popularizó mucho el mirador e incluso la zona. Esto es lo que dice la leyenda, y google claro.

Restaurante O Muíño da Ponte

Antes de hacer el ascenso al mirador, fuimos a comer a este restaurante de Redondela. No se define así mismo como furancho, sino como tapería. El sitio es muy bonito, se come muy bien y es barato.

Restaurante O Muiño da Ponte

El restaurante es un antiguo molino reconvertido, al lado del río. Lo mejor es ir con sol y disfrutar de las mesas de la terraza.

La comida estaba realmente rica y abundante. Éramos 4 y pedimos chorizo al infierno, tortilla, picaña, jamón asado, pimientos de padrón, chocos en su tinta con arroz, botella de vino, un par de cervezas, un par de botellas de agua, pan y café. El precio de todo fue de algo menos de 60 euros. No pedimos postre porque estábamos todos realmente llenos para meternos más comida.

Punto final

Como broche final del día, nos fuimos a Cabo Home, a la Costa da Vela y su famosa caracola. Allí puedes tomar algo en el bar que está al lado, para esperar a que se vaya poniendo el sol, para disfrutar después de las vistas. Vete con paciencia, porque es un lugar muy concurrido y con mucha gente.

Caracola Costa da Vela

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