Punta Cana, ¿sí o no? Tal vez…

Empieza a fraguarse la aventura en el mes de octubre. Teníamos pocos días de vacaciones y no podíamos perder tiempo en escalas y tampoco pensar demasiado, y queríamos sol, playa y relax, teniendo en cuenta que en esta parte del mundo sería invierno profundo en enero. La decisión final: Punta Cana.

Reservamos con Nautalia un todo incluido en el hotel Impressive Resort Spa, situado en la zona de Bávaro, volando con Wamos, vuelo directo desde Madrid. Salimos de Madrid a las 14.15 un sábado y llegamos a la isla a las 18.15, aproximadamente unas 9 horas de vuelo, el mismo sábado. Este tipo de avión no contaba con pantallas incrustadas en los asientos, tienes que usar tu dispositivo, o alquilarles uno, para poder disfrutar del sistema de entretenimiento, previa descarga en el dispositivo de un app gratis para conectarse a su sistema. 
Llegamos a Punta Cana, pasamos control de pasaportes, recogemos maletas y a la salida ya nos esperaba un  bus que nos lleva al hotel, supercómodo. Una vez en el hotel te intentan vender mejoras en tu reserva con descuentos increíbles para pasar a los servicios premium. Cada uno que haga lo que quiera, nosotros no cogimos nada. Siguiente paso, empieza la delicatessen de platos en la primera cena buffet.

Durante el primer día, a primera hora te reúnes con los guías de la touroperadora para que te vendan excursiones. La recomendación aquí es regatear todo lo que podáis para un descuento. En mi caso conseguí $70 de descuento y aún así seguro que pagamos de más por las excursiones a Saona y Samaná.
Después del desayuno Buffett el día fue estresante, entre playa, piscina, mojito, daiquiri, piña colada, banana punch… y un no parar de bebida, comida,… y más playa y piscina. La playa del hotel con tumbonas, llamada playa del Cortecito, era lo suficientemente buena como para no quejarse. 
A la hora de la cena fuimos al restaurante francés, previa reserva el día anterior, del resort. En los restaurantes la cantidad de comida por plato es menor pero la calidad y presentación es más alta.
Al siguiente día, lo comenzamos con un poco de running ligero por las afueras del hotel para conocer un poco la zona para acabar la misma por la playa, unos 4 kms en total (también de vacaciones se puede hacer deporte y salir un poco del hotel para ver los alrededores.

Después, como ya el sol apretaba cayó un buen baño refrescante en aguas caribeñas, todo esto finaliza a las 8.30 de la mañana, ¡aún!. Después ducha y desayuno, para seguir un vuelta y vuelta en la playa al sol, tarde de piscina comiendo allí mismo. Para la cena teníamos reserva en el japonés, espectáculo bueno porque te cocinaba delante (el arroz, los vegetales y la carne, las 3 piezas de sushi ya te más traían hechas) pero de comida no tan espectacular y salías con un olor en la camiseta/bañador un poco fuerte a comida, sacrificios que hubo que hacer. 

Al siguiente día, primera excursión, a Samaná. Empiezo con que sí es recomendable pero son muchas horas de transporte para lo poco que estás en cada sitio. Lo primero es ir en una van hasta el punto de encuentro con el bus. De ahí hasta el puerto de Las Cañitas donde sale el catamarán. Este recorre la bahía de Samaná para buscar ballenas jorobadas. Enero y febrero es la época donde vienen y se dejan ver, y así fue, conseguimos ver las jorobas de las ballenas jorobadas.

Una vez visto esto vamos a una playa a Cayo Levantado, en una isla en frente a Samaná, donde tomamos un refrigerio y descansamos 1 horita en una de sus playas.

De ahí vamos a Samaná y recorremos en camión safari parte de la península hacia el Rancho español. Allí espera un paseo en caballo para llegar por una camino siguiendo el río hasta el Salto del Limón, una cascada de unos 60 metros donde te puedes bañar a sus pies. Para llegar a ella desde el camino hay que bajar (y después subir) unos 180 peldaños por el monte.

A la despedida, Puesta de sol desde Samaná. Ese puente peatonal, conocido como puente de los cayos de Samaná, une la costa con los cayos de Linares y cayos Vigía.

Samaná también es conocido por su calle principal con las casitas de colores de época, algo que sale en muchas postales de la zona.

Otro día más en el Caribe, poco que comentar, carrera de mañana para hacer sitio a la comida, desayuno, playa, comida y vuelta a la playa. Después salimos del complejo a comprar café dominicano y chocolate dominicano. Fuimos a un súper de la zona porque el mismo paquete de café en el hotel valía $10 americanos, frente a los 5 del súper,  la mitad. A la cena reserva en el restaurante de grill del hotel.
Siguiente día y siguiente excursión, turno para Saona. Es una isla situada al sudeste de la República Dominicana y forma parte del Parque Nacional del Este. Tiene unas playas muy bonitas con las palmeras sobresaliendo hacia la arena y un color de agua pura del Caribe.
De las 12 horas que ha durado, tan solo 1 hora y media fue de verdad en Isla Saona, donde coincidió con la hora de comer… sitio muy bonito todo hay que decirlo. Lo coñazo es tener que andar recogiendo y dejando a la gente en los distintos hoteles, pero es lo que hay en este tipo de excursiones. Partimos en barco rápido desde la playa de Bayaibe, donde se produce el primer timo de la excursión. A 100 metros de la playa, mar adentro, con el agua turbia, sabiendo que no se iba a ver nada, nos «lanzan» a hacer snorkel… no duramos allí ni 5 minutos.

Después fuimos recorriendo la costa, con un maravilloso paisaje del parque Parque Nacional del Este, hasta lo que llaman la piscina natural blue lagoon o algo así, algo muy sobrevalorado para mi gusto, ya que no es más que un sitio donde se hace pie en un gran extensión, eso sí, hay que reconocer que bonito era.

Después partimos al fin a la Isla Saona, a una de las playas que da al sur, muy bonita parecida de película, con agua color Caribe de verdad, arena dorada y palmeras verdes.

A la vuelta a Bayaibe tocó catamarán lento y fiesta, donde la tripulación aprovecha a meter cebolleta a las guiris ya borrachas con tanto ron que sirvieron durante todo el viaje. Depende del rollo con el que vayas puede estar bien o no, depende quien prefiera ver más sitios o beber más ron…

Conclusiones de las excursiones: paliza de viaje, muy caras, regatead, y sobre todo, mirad bien el plan de la excursión para ver que todo lo que hay es de vuestro interés para escoger la que mejor se adapte a vosotros y no pagar por cosas que no queréis.

Os dejo aquí unas guías de viaje que os pueden ser útiles, de Guía Azul o Lonely Planet por ejemplo.

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