Seixo Branco

A las afueras de Coruña, pasando el pueblo costero de Mera, perteneciente a Oleiros, nos encontramos un fantástico lugar donde dar un paseo a la vez que disfrutamos de unas auténticas maravillosas vistas. Es el entorno de Seixo Branco.
Antes de llegar a este entorno, podemos pasarnos primero por el doble faro de Mera, en este post puedes ver un atardecer desde el mismo. El camino para llegar es el mismo. Desde Mera, dirección a la playa de Espiñeiro, subes la carretera hasta llegar al cruce de caminos, donde siguiendo recto, vamos al entorno de los faros, o girando a la derecha, llegas al entorno de Seixo Branco.
A unos 400 metros del acantilado, tienes que dejar el coche para seguir el camino andando, pero no pasa nada porque es corta la distancia y las vistas son bonitas. El camino recomendado es el que lleva a las antiguas baterías militares, porque tiene mejores vistas a la playa de Canabal y vas más pegado a la costa. A la vuelta, puedes ir por el camino de arriba, directo a Seixo Branco, aunque poca diferencia hay, donde apreciarás, si es primavera, un montón de matorral florecido, como el de la foto de arriba.
El lugar se llama Seixo Branco por la gran brecha blanca que baja desde lo alto del acantilado hasta el mismo mar. Desde este punto se aprecia la Torre de Hércules y el puerto exterior de Ferrol. Es una zona de mucho tránsito de embarcaciones, por lo que lo raro será no ver ningún velero dando una surcada por el mar.
Podemos dar un paseo de varios kilómetros por el entorno, de hecho años atrás me hice un recorrido en bici por la costa, muy recomendable. También dediqué un post a la costa a la que pertenece la zona, la costa de Dexo. Lo destacado de la zona, además de las maravillas del mar (me podría echar horas simplemente mirando para él) y de la flora que lo rodea, son las formaciones huecas que bajan desde la parte del acantilado hasta el mar, cavidades que el mar fue erosionando con el paso de los tiempos y que cuando bate con fuerza la roca, asciende por el hueco siendo expulsado hacia el cielo. Distinguirás estas formaciones, llamadas furnas, porque están rodeadas de unas vallas de maderas. Cuidado, porque en algunos sitios están derribadas…
Para acabar el recorrido, ya volviendo, puedes para en la playa de Canabal, una pequeña calita de aguas turquesas y cristalinas, típica de Menorca, pero esta «made in Galicia», y eso sí, el agua está bastante más fría aquí que en Menorca. Aún así, si el tiempo lo permite, relájate en ella y date un chapuzón fresquito, si te atreves.
¿Conoces el sitio? ¿Qué es lo que más te gusta de la zona? Comparte tu rincón favorito.

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